
Cosmopolita, elegante, vestido todo de blanco y con una piel morena, rayando con la tez india, que parecía garantizar años de salud. Así lucía Carlos Fuentes a finales del pasado agosto en Mallorca, en el cabo Formentor, adonde acudía desde 1990 y donde recibió el Premio Formentor por su "magnífica obra sinfónica".Varios días después de recibir este importante premio que se volvía a instaurar 50 años después de su creación y que habían recibido autores como Beckett, Borges, Semprún o Gombrowitz, y de cuyo jurado él era el presidente de honor, Fuentes viajó a Barcelona para presentar sus último...
Ampliar información El último viaje de Carlos Fuentes a España